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"No hay amor más grande que dar la vida por los amigos."
Juan 15, 13

Acerca del valle de lágrimas

Un valle de lágrimas oscuro

En unos días de profunda tristeza, vi el valle de lágrimas del templo parroquial: lo ví en lo alto, iluminado, brilloso, bonito. Fue entonces que por la experiencia que estaba yo viviendo le dije al valle: “Tú no eres un valle de lágrimas, la gente que te diseñó está muy equivocada”.

valle de lágrimas en la parroquia

¿Por qué dices eso?, preguntó el valle.

Porque desde mi experiencia y la experiencia de muchos, un valle de lágrimas es un pozo oscuro donde no hay brillo, ni se ve siquiera que penetre un destello de luz, es un lugar horrible y terrible.

Un valle especial

Tienes razón, afirmó el valle. Así como lo describes son la mayoría de los valles de lágrimas. Pero yo soy un valle especial y el tuyo también puede serlo.

¿Un valle especial? ¿Realmente existes? ¿El mío puede ser así? Le solté pregunta tras pregunta, por el deseo de no seguir sufriendo mi valle y verlo como este que tenía en mi presencia.

¿Crees en Cristo? Me preguntó el valle. Sí creo, le respondí.

Entonces transforma cada una de tus lágrimas unido a Cristo; trasfórmalas en lágrimas de fé, esperanza y caridad que brillen para gloria de Dios. Vuelve a lo fundamental, a lo primero: Dios te ama, y si no puedes comprender el por qué de las cosas que te están sucediendo, confía en Dios, confía en que Él es bueno. Piensa en toda la gente que está alejada de Dios y ofrece cada lágrima por la gracia de la conversión; confía en que Cristo desprenderá el dolor y sufrimiento de cada lágrima que tú le entregues con amor y lo unirá a su propio dolor y sufrimiento de la cruz como intercesión por toda la humanidad.

Lágrimas que brillan.

Y habiendo Cristo tomado el dolor, el sufrimiento, lo oscuro de cada lágrima, dejará que en cada una brille esa fe, esa esperanza y ese amor que también salen de tu corazón y entregará tu valle a Papá Dios para tu santificación y tu Vida Eterna. Ese es el valle de lágrimas que brilla en lo alto; ¡ha sido transformado por Cristo!

Gracias, le dije al valle, por esta bonita enseñanza.

Y te agradezco Dios Trino y Uno por darle paz a mi vida en esos momentos de tristeza.Gloria a Dios.

Autor:Don Juan Zarlene

Lección del atardecer

Pláticas con Dios
Don Juan Zarlene


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